Ejerciendo la labor de periodista, uno asume las responsabilidades que este oficio conlleva. Sabe que en cualquier caso debe prevalecer la verdad y debe dar uso a una subjetividad moderada sin ni siquiera aproximarse a la manipulación informativa. Esta máxima debe estar presente, como si de un reglamento jurídico se tratara, en cualquier campo o género intrínseco a esta rama de la comunicación.
Las opiniones más férreas deben incluirse en otro contexto, o así lo hacen entender buena parte de los medios de comunicación en sus manuales de estilo. Bien puede utilizarse en los artículos de opinión, o bien puede camuflarse bajo un término denominado off the record y cuyo significado hace referencia a la no divulgación de lo que se vaya a decir, en el momento que se menciona esta palabra de origen anglosajón.
Por este motivo y haciendo uso del ejemplo, en referencia a lo mencionado en el párrafo anterior, en una entrevista no hay lugar para los juicios o conceptos que se tienen sobre un hecho en sí o una persona. Las reglas básicas en el oficio periodístico y, refiriéndome a este género en particular van dirigidas única y exclusivamente a formular las preguntas previamente escritas, desechando cualquier elemento infectado de manifiestos y calificaciones.
Qué difícil puede ser realizar una entrevista. Una tarea ardua que te obliga a no preguntar por qué el socialismo en España no ha sabido aprender de los errores cometidos por otros gobiernos socialdemócratas, como la Alemania de Schröder o la Inglaterra de Blair, muy castigados en los comicios nacionales. Qué difícil es también preguntar por qué el Gobierno español ha hecho caso de las políticas dictadas por la señora Merkel, Cameron o Sarkozy; que no por Alemania, Inglaterra o Francia, concluyendo que es mejor refinanciar la deuda exterior española que no subiendo los impuestos a las rentas más altas.
Qué complicado es preguntar por qué un banquero paga un quince por ciento de sus impuestos, mientras el resto de la sociedad debe de pagar casi el doble, o por qué es necesaria la recapitalización de la banca, si son ellos los encargados de causar esta crisis. Nos dicen que es necesario sanear sus cuentas con el dinero recaudado en los impuestos para que no caigan en quiebra, ¿pues qué caigan? O bien que el Gobierno cree un banco estatal, al fin y al cabo son suyos…
Qué intrincado es interrogar a cerca de por qué el Gobierno permite que determinados organismos, como son las agencias de rating, Standard and Poor´s; Fitch y Moody´s, permiten rebajar la solvencia de un país entero. Nos dicen que son las órdenes dictadas por el Mercado. No hablemos en genérico, que hay muchos nombres; más bien son las normas promulgadas por ciertos señores que han visto en esta crisis financiera una forma de especular en ese término global que denominan Mercado, con el fin último de inflar sus cuentas de ahorros.
Qué tarea tan confusa es preguntar cómo se va a conseguir generar empleo ¿Ampliando las horas a los trabajadores? ¿Trabajando también los días festivos? Quizás sería mejor otorgar mayor flexibilidad en el horario a los trabajadores para que tengan más tiempo libre y puedan acudir a los centros comerciales días razonables a horas razonables sin, y perdón por la expresión, “joder” al que está al frente de un mostrador o en una caja que está atendiendo a los clientes que no han tenido tiempo de ir a comprar antes, porque estaban trabajando.
Qué difícil es enumerar todos los temas que me parecen que se están gestionando mal. Sin embargo, no me costaría nada preguntar y, a poder ser sin obviedades ¿Qué es lo que va a hacer si llega al poder señor Rubalcaba?