sábado, 19 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
Los veteranos socialistas
Con unos años más de experiencia y con las encuestas soplando en contra, los socialistas han recurrido al ideal marxista que durante buena parte de los años ochenta y noventa estuvo instaurado en aquel sector progresista ahogado por el conservadurismo sistemático que había practicado Adolfo Suarez durante los inicios de la democracia española.
Es hora de una política diferente, con formas diferentes y utilizando un lenguaje para transmitirlas al electorado, diferente. No es momento para propuestas al azar, de faroles oportunistas, de palabras vacías, sin contenido político. Por este motivo, Alfredo Pérez Rubalcaba ha recurrido a su mentor, a quien allá por el año 1988 le nombrara secretario de Estado de Educación, con el fin de transmitir ideas prácticas a un electorado progresista defraudado por las medidas anti populares que ha llevado a cabo José Luis Rodríguez Zapatero.
Para ello es muy importante el léxico a emplear. Los oradores romanos fueron los precursores en introducir un lenguaje físico que transmitiera veracidad a las palabras empleadas durante su discurso. El maestro en la retórica romana,Marco Tulio Cicerón escribió en sus obras retóricas que el buen orador ha de tener disposición natural al dirigirse a un público mayoritario, cultura profunda, conocimientos de la técnica del discurso y, por supuesto aunar todas esas propiedades para persuadir a quienes se hallen indecisos.
Una técnica, la persuasión que ha estado muy presente en la escuela socialista que tantos años ha presidido Felipe González. Ahora le toca al que fuera nombrado ministro de Educación y Ciencia en el año 1992. Rubalcaba es consciente de que la confianza perdida por el sector progresista únicamente ha de conseguirse con un discurso sincero, sin farolillos y con respuestas prácticas y no oportunistas que despierten en el electorado indeciso respuestas fehacientes a situaciones complejas. Un discurso sin papeles, sin inseguridades, con las ideas bien interiorizadas y con las ganas de desmantelar un programa de derechas (el del Partido Popular) que manifiesta verdades a medias, adornado todo ello con términos complejos, no precisos y que no aportan soluciones a los problemas presentes.
Por este motivo los de la vieja escuela socialista se han reunido de nuevo para recuperar los ideales progresistas. Por esta razón, Rubalcaba ha querido recuperar la imagen de Felipe González a los mítines del PSOE. El candidato a la Presidencia del Gobierno ha optado por utilizar una imagen y un lenguaje inteligente, con personajes de peso, con una tradición y una sabiduría política tras de sí. Porque los veteranos tienen mucho que contar y porque también son ellos capaces de conducir a un país con los ideales de izquierda por bandera.
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